“Los nombres del arco iris” Braulio Peralta

miércoles, 13 de enero de 2010




POR DANIEL PACHECO



Estos días, de diciembre hasta la fecha, he seguido las discusiones que se han estado dando con el tema del matrimonio entre personas del mismo sexo. Las opiniones que eran variadas, pensadas en su mayoría y porque no decirlo, hasta divertidas e interesantes, han cambiado en los últimos días.

Después que el pleno de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, aprobara el 21 de diciembre de 2009 por 31 votos a favor, 24 en contra y nueve abstenciones el matrimonio entre personas del mismo sexo y una reforma que les permite adoptar, las opiniones que han llamado la atención son precisamente aquellas, que no ayudan a formar opinión.

Homosexuales y lesbianas se han distraído con la forma del discurso de aquellos que los critican y no han aprovechado para debatir el fondo de esas críticas, la pasión ha ganado en los dos bandos críticos y criticados.

Por eso, creo que sería muy bueno retomar la lectura de un libro, que sí bien, apareció hace unos tres años serviría de mucho para dar luz y forma al debate de ideas en éste momento.


Me refiero a “Los nombres del arco iris” del escritor Braulio Peralta, editado por Nueva Imagen, Premio Nacional Testimonio Chihuahua.

Obra que debería de estar muy presente en la comunidad gay del país, pues describe el inicio del movimiento social organizado, que como grupo empiezan a desarrollar en los 70s y 80s.


Braulio presenta nombres de los primeros que abiertamente se manifestaron como homosexuales dentro de una sociedad cerrada, crítica y agresiva. Habla de los lugares que decidieron atender a una comunidad carente de espacios. Explica los intentos que se hicieron para mantener publicaciones dedicadas al segmento gay. Sobretodo hace énfasis en la necesidad qué motivaba a muchos de los iniciadores del movimiento lésbico gay: EDUCAR.


Conocer la situación de los primeros mexicanos que de forma pública se reconocieron homosexuales, permite ver los avances que hasta hoy se han logrado para la comunidad gay. Ahora se puede hablar de homosexualidad en medios de comunicación, tal vez no de la forma que se quisiera pero si de una forma más abierta y clara, diferente a lo que tuvieron que vivir los iniciadores del movimiento lésbico homosexual. La libre manifestación de afecto entre una pareja homosexual es vista de una forma más tolerante por nuestra sociedad, de lo que era en su tiempo. La simple presencia de las despectivamente llamadas loquitas en la calle o un par de marimachas, cualquiera de los dos casos generaba como mínimo una rechifla y cualquier cantidad de insultos. El poder despotricar a todo lo que da contra un conductor de televisión (¡ojo! No periodista ni reportero) y que la sociedad en general opine que no fue la forma correcta de expresar sus ideas, no sería posible si otros hace años no hubieran peleado su derecho a expresarse y a ser respetados.



Caminando por las calles de alguna ciudad de nuestro país, no es difícil encontrar diferentes opciones de diversión gay, algo impensable para el inicio del movimiento en los años 70s, pero el verlo tan normal en la actualidad ha hecho que las nuevas generaciones gays no aprovechen los espacios para presentar propuestas socialmente atractivas e influyentes, y terminan siendo solo lugares para tomar la copa y buscar el ligue. Parece muy lejano el tiempo donde se usaron los escasos antros gays para que grupos de artistas e intelectuales reconocidos se unieran en apoyo de las personas que estaban muriendo de sida, Braulio narra ese momento, lástima que no dio para más lo que pudo haber sido todo un movimiento social ejemplar.

Los insultos, descalificaciones, agresiones y hasta garrotazos (en el sentido violento y no placentero de la palabra) sufridos por la mayoría de los que intentaron manifestarse públicamente gays no lograron callarlos ni ocultarlos. ¡Y eso es lo más importante y a la vez olvidado por el movimiento gay!

En una sociedad agresiva e intolerante, indiferente ante la muerte de los homosexuales con sida, solapadora del asesinato de las llamadas despectivamente vestidas o jotitas, que recurre a los golpes y a la descalificación de la persona simplemente por ser gay, “Los nombres del arco iris” tuvieron que tomar decisiones de lucha y confrontación. Siendo astutos decidieron responder a sus agresores con ideas, con argumentos, con denuncias, con exposiciones directas a la sociedad (que no dejan de ser padres, hermanos, tíos, abuelos) del ataque que recibían por parte de autoridades y acomplejados.



Como punto final tomaron calles y lugares públicos, se mostraron como escritores, artistas, músicos, médicos, abogados, tenderos, chóferes, y un largo etc. Toda esta mezcla social la vemos trabajando a favor de sus derechos como grupo lésbico gay. Desde dentro de ese grupo Braulio Peralta nos cuenta su historia y nos muestra no solo los aciertos sino también los errores y fracasos.



Si bien el libro pareciera dedicado al sector gay de nuestra sociedad, me parece importante, que los asumidos bugas redescubran el movimiento homosexual de la mano de este testimonio.


¡Seria excelente que los religiosos recalcitrantes leyeran el libro! Conocer las historias de vida de algunos de los mencionados en él, puede sensibilizarlos y hacerles entender que a los que se juzga y condena son seres humanos. Quienes han sufrido agresiones y vejaciones, que los ponen en una posición vulnerable dentro de nuestra sociedad.

No es con gritos y sombrerazos desde el púlpito como se puede lograr un acercamiento a una persona lastimada, y a lo largo de las crónicas que presenta Braulio, encontramos muchas razones para que la sociedad gay se sienta agredida y ofendida. La descalificación y burla por parte de los jerarcas religiosos no ayuda al dialogo.

Los líderes religiosos, principalmente refiriéndome a los líderes cristianos, toman su autoridad, revestidos de su cercanía con Dios y la santidad que en su vida se debe manifestar. Lo que los hace diferentes a la mayoría de mortales es su entrega y compromiso con el seguimiento de los mandatos bíblicos, así pues, cumplir la voluntad de Dios es el principio de vida de un sacerdote, ministro, pastor, y ¡ni hablar de un cardenal! a mayor rango, mayor responsabilidad de ejemplo en trato y santidad.


En “Los nombres del arco iris” encontramos dolorosas historias de seres humanos que muestran necesidades, y manifiestan sentimientos de una forma desgarradora. La lectura de esas historias produce empatía, solidaridad con su dolor, es decir, nos muestra que son nuestros prójimos. . . . El mandato bíblico es amarlos. “Amaras a tu prójimo como a ti mismo “


Pero Braulio. . . ¡el combativo Braulio! Desarrolla en su libro los argumentos con los que enarbolan su derecho a ser reconocidos como gays. Leyendo algunas de las cosas que manifiestan las voces que aparecen en “Los nombres del arco iris” más de algún jerarca eclesiástico puede sentirse ofendido y agredido, reclamando el derecho a presentar una lucha espiritual a favor de Dios, de ser así los homosexuales se considerarían enemigos del clero. . . la Biblia dice: Amad a vuestros enemigos. . . bendecid a los que te maldicen.

¿Cómo prójimo o como enemigo? Cada quien en su iglesia decida pero el respeto a la persona está implícito en el mandato de amar por parte de Jesucristo. Y recordemos que: “al que sabe hacer lo bueno y no lo hace, le es pecado”. Por tanto, mancha su santidad, haciendo la falta de santidad al líder espiritual igual que cualquier otro pecador. . . ¡incluso! igual que al pecador homosexual que tanto critica.



El tema de la iniciativa de las sociedades de convivencia, también se aborda en la crónica que desarrolla el autor, pero me quedo con algo que Braulio me comentó con respecto al matrimonio, “la pareja gay se mantiene junta por decisión, no por compromiso ni por hijos” ¿Cuántas parejas hetero pasarían la prueba?

No puedo dejar de hablar de algo que me mostró el libro al leerlo: el dolor de la muerte de los seres queridos, la solidaridad ante la perdida por parte de personas que entienden qué solo se tienen a ellas mismas y que nadie más hará algo a su favor, la desesperanza ante lo inminente de la muerte. Es pues la solidaridad hasta la muerte lo que le da sentido a la vida de “Los nombres del arco iris”


Insisto un buen libro para este momento, vertiginoso y ameno. En contra para mi gusto, ésta edición solo tiene la portada. Aquí la opinión del autor:

http://two.xthost.info/braulioperalta/NOMBRES%20DEL%20ARCOIRIS.mp3


Y antes de irme aclaro, soy felizmente heterosexual practicante y convencidamente cristiano, rodeado de amigos y compañeros de trabajo con preferencias sexuales diferentes a las mías, con quienes mantengo una convivencia muy agradable y respetuosa.


Esta es la entrevista con Braulio Peralta:

http://two.xthost.info/braulioperalta/ENTREVISTA%20BRAULIO.mp3



Espero leas el libro, se feliz!!!

 
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