LEONA. CELIA DEL PALACIO

sábado, 17 de septiembre de 2011


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POR DANIEL EMILIO PACHECO.

El año pasado fue tanto el interés de las editoriales por aprovechar las celebraciones del bicentenario de la independencia mexicana, que hubo una oferta exagerada de obras con esta temática.

La novela fue el género que más se exploto, y el escribir sobre personajes de la independencia, se convirtió en una práctica común. Sin embargo, aun con la sobre oferta de novela histórica, no se escribió la obra que pudiera considerarse "la gran novela histórica del bicentenario". Pero cierto es, que se lograron novelas interesantes y de buena calidad.

A este pequeño grupo de novelas históricas de buena calidad, pertenece "Leona" de Celia del Palacio, parte de lo especial de este proyecto literario, tiene que ver con el personaje que escogió la autora, María Leona Soledad Camila Vicario Fernández de San Salvador. Desconocida para una gran mayoría de mexicanos y poco recordada solo por algunos como Leona Vicario.

"Leona" es la biografía novelada de Leona Vicario, donde aparecen otros personajes independentistas, que gracias a la escritura de la autora cobran importancia y despiertan simpatía, pero nunca desvían la atención de la protagonista principal. La historia contada de forma lineal, inicia en la juventud de Leona, unos meses después de quedar en la orfandad, pero protegida por su herencia familiar y bajo la tutela de su tío Agustín Pomposo Fernández

La vida de Leona en un principio llena de comodidades y buenos momentos, llega a sufrir un cambio rotundo al participar de forma activa en el movimiento de independencia, primeramente como enlace de correo pro-independentista y después, en el movimiento armado. Pero sus acciones al financiar a los rebeldes también fueron importantes.

"Pero Leona hizo mucho más que gritar: una por una, vendió sus cucharillas de plata macizas para el té. Con ellas, socorrió a muchas familias cuyo único sostén era un guerrero unido al movimiento. Vendió luego el candelabro de diez luces del mismo material, los pendientes de filigrana con diamantes y más de un hilo de perlas para darle el dinero a su amigo, el antiguo militar de la guarnición de Campeche, Antonio Vázquez Aldama. El joven escolto a Leona hasta las casas de los mejores armeros valencianos reputados como los mejores de México, y allí ella los convenció, con sus palabras y con las monedas de oro que repartieron, de irse a Tlalpujahua a fundir cañones para los rebeldes.”


La parte amorosa no se dejara de lado en la vida de la protagonista, pues ella fue una mujer perdidamente enamorada de su marido Andrés Quintana Roo. A quien conoció en casa de su tío, cuando Andrés era apenas un pasante de derecho. Su amor esta presente a todo lo largo del relato, llenando de emotividad los momentos en que están reunidos, pero reflejando el dolor y la angustia que se vivió en la lucha de independencia cuando las familias se separaban, complicando más las cosas para una mujer con hijos.

Cabe resaltar el balance de la escritura de Celia, sabe manejar la ficción y los datos históricos. Entregando a una Leona Vicario humana, comprometida con sus ideales y su amor, pero que en algunos momentos se cuestiona lo conveniente de su participación en la lucha de independencia, así como los resultados que llega a vislumbrar del movimiento.

De la edición. Portada simple y sin chiste. Edición limpia y cuidada. SUMA de letras entrega un libro básico para entender a un personaje olvidado de la independencia de México.

Leona Vicario ha sido poco valorada como insurgente, a pesar de que financio el movimiento de independencia y organizo el correo de los rebeldes, en contra de sus intereses económicos, sociales y familiares. Espero algún día pueda revalorarse a este personaje histórico. . . Se felizzzz!!!

 
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